Skip to content

where the winds hit heavy on the borderline

18/11/2005

Anoche me estuvo enseñando algunas de sus fotos y me dio permiso para colgar una, siempre y cuando no mostrara su cara. Había donde elegir, desde luego, pero me quedé con ésta, que levanta algo más que el espíritu y las pasiones. Quién no quisiera encontrarle las recónditas cosquillas y otras sonoridades a ese trasero y sostener el mayor punto de rigor en la cúpula álgida de esos senos tan rotundos…
Tiene la mirada un tanto fiera y sus labios se pueden chupar y morder como fruta fresca, un sabor que no encontraremos en los mercados, sino en su dormitorio. En su cuarto y me imagino que en todos aquellos lugares en los que le apetezca dejarse comer. A mi también me convendría ser comido por esa boquita, encumbrado por sus manos y alhajado por su aliento que intuyo seco y testarudo. Sería preciso un encierro de días y la visita reiterada a la alcancía de su sexo y de sus demás portales de la gloria.
Me pregunto que más comeríamos durante esa reclusión de los dos, además de a nosotros mismos, de nuestras palabras y otros artilugios sinuosos del lenguaje animal. No sé, no concibo tantos detalles, seguramente porque escribo todo esto algo aturdido, con la mirada sumergida en un país del norte, mientras una buena amiga examina y desentraña el desorden de mis latidos en el Sur, allí dónde la cordillera estrecha un país y lo aboca al azul del Pacífico.
Esta noche trataré de emborracharme y todo encontrará su lógica interna.

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: