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instrucciones para iniciar una nueva vida

29/12/2017

corasao

Es preciso poseer un corazón batiente y mano izquierda, prescindiendo en todo momento de la diestra. Tendremos la sana precaución de dejarnos crecer la uña del dedo índice de la mano izquierda durante noventa y nueve días, otorgando una tercera parte de ese tiempo al filoso desarrollo de la cobertura córnea del dedo corazón. Colocaremos la yema de este apéndice sobre el margen siniestro de nuestro pecho hasta localizar el centro emisor del latido cardíaco. Si el pulso es tan débil que pone en riesgo el certero escrutinio de la auscultación, trataremos de rememorar el semblante, voz o aroma de la última persona que lo hizo latir con fuerza. Debe ser, eso sí, un pensamiento puntual y breve que nos impida bascular desde el sosiego hasta el odio o la euforia.

Localizado el motor de la pulsación, clavaremos en su centro la uña del dedo corazón de la mano izquierda, que habrá de servir de punto de apoyo al índice para abrir una brecha, de arriba abajo, dibujando una media luna. La uña rasgara la piel y la carne tantas veces como sea necesario, hasta poder desplegar el semicírculo, poniendo a la intemperie la jaula costillar.

Es importante haber cubierto el suelo con paños naturales que absorban la sangre y suero derramados, que no deben tocar nunca el piso ni elemento plástico alguno. Con la misma mano izquierda, liberaremos el corazón, desgajándolo de los conductos que lo mantienen ligado al resto del organismo. Lo extraeremos cuidadosamente, evitando que se dañe al contacto de los huesos que lo aprisionaban, y lo depositaremos unos instantes en un cuenco de barro limpio y seco.

Cerraremos la brecha abierta en nuestro pecho, cosiendo sus contornos con hilo de lino rojo –teñido con sangre que hicimos manar, nueve noches atrás, del lóbulo de nuestra oreja izquierda- y encenderemos la lumbre, colocando una cacerola de barro, sobre cuyo fondo escurriremos toda la sangre y suero que hayamos ido derramando durante la extracción y costura.

Resulta capital no reír ni llorar en ningún punto del proceso, nuestras lágrimas jamás deben mezclarse con esos caldos vitales, en los que depositaremos –ahora sí- el corazón descuajado. Lo dejaremos cocerse parsimoniosamente a fuego muy bajo, para que vaya reduciendo y adquiriendo un color bermejo, casi granate.

Pasados los primeros sesenta y seis minutos de cocción, orinaremos abundantemente en el receptáculo –no habremos ingerido mariscos, huevos, ni hortalizas durante los últimos nueve días-, anegando de nuevo la víscera, que continuará menguando, añadiendo un lustre áureo al rojo esmalte que le han procurado los primeros hervores.

Tras treinta y tres minutos más, la pieza habrá quedado reducida al tamaño de una pupila dilatada y el poco jugo que la envuelva, espeso y transparente, servirá para rellenar el pequeño frasco de vidrio translúcido en el que se depositará el corazón, que reposará suspendido en su centro. Taparemos el recipiente con un corcho sellado, lo introduciremos en un sobre y lo enviaremos a esa persona en la que hemos pensado (o no) para recobrar el latido hace apenas un par de horas.

Tramitado el envío, podremos iniciar una nueva vida ajena a la gravidez de los desmanes cardíacos, procurando, además, desatender el dictado de cualquier otro órgano interno.

Cabe advertir, sin embargo, que semejante procedimiento sólo debe llevarse a cabo teniendo la plena seguridad de que nuestro corazón permanece con vida, de ahí la necesidad de corroborar su latido antes de encetar las incisiones. De hallarse el corazón exánime, su extracción sólo habrá de desembocar en una necrosis inmediata y completa. Del mismo modo, la entraña entraría en proceso de putrefacción en el mismo momento de contactar con cualquiera de nuestras extremidades diestras.

A todos los que se aventuren, buenaventura y sosiego.

 

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Tot és mesquí i tota hora és isarda

16/12/2017

cotxinetcat

El president que ningú ha votat,

aquell que triaren a dit,

que volgué fer un cop d’estat

i després fugí atemorit,

duu avui els bolquers cagats

i gemega com un nen xic.

 

Quan mai has tingut dignitat

i sempre has mamat del partit

que tot el que té és robat,

tothora prostituït,

defeques en la veritat,

aclamant-te ases i cretins

que sempre han estat covards,

falsos, lladres i mesquins.

planto chiquito por un gigante

11/11/2017

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¡Muerte mala!

¡Pecadora!

¡Chiquito de la Calzada

no se toca!

 

¡Pena negra,

me cago en tus muelas!

No hay un rincón en el alma

que no me duela.

 

El torpedo diodenal,

la guarrerida española,

todos los fistros del globo

lloran y lloran.

 

Soy todo yo un hombre húmedo,

piticar sin esperanza,

jamás volverán los caballos

que venían de Bonanza.

 

¡Oh, caidita de Roma!

¡Trinidad desconsolada!

Ya no se oirá ese “jarl”

alegrando tu calzada.

 

Estamos huérfanos de cielo,

entre cicuta y aladre.

¿Te das cuén? Ya nos quedamos

sin la gloria de mi madre.

 

¡Llamen al Doctor Grijando!

¡A la hormiguita que baila!

¡A Piquillo y Condemor!

¡A la familia de Brácula!

 

Chiquito monumental,

gigante por alegrías,

de tu gracia universal

beberemos cada día.

 

Nos has dejado en el habla

tu feliz huella sonora

y ese andar de quien cabalga

con la riñonada corta.

 

¡Muerte mala!

¡Cobarde de la pradera!

¡A Chiquito no se toca,

que no mueren las leyendas!

pobre del cantor

03/11/2017

maxresdefault

Aunque a nadie le importe, porque aquí lo que reina es la inopia, en vísperas de la noche de difuntos nos quedamos sin Daniel Viglietti, que quiso cantar el albor de un hombre nuevo y padeció el rigor abyecto de procaces dictaduras. Laborioso folclorista de verbo incendiario, tierno demoledor de un falso orden asesino, curador y cultivador de las diversas voces del canto americano, Viglietti es ante todo recordado por una locuaz proclama contra el expolio latifundista. Sin embargo, hay en él un agua viva que mana por diversos caños y a mi me gusta ahora recordar su Cruz de luz, punzante evocación del padre Camilo Torres, sacerdote guerrillero colombiano, uno de los primeros teólogos de la liberación. Hubo una vez una Izquierda despierta y armada, solidaria y abierta, valiente y capaz de mirar de frente al enemigo. La derrotaron y hoy un embrollo de rastreros impostores vive de su rédito usurpado. Callar es morir, pero hay quien vive del silencio en su poltrona sindical, parlamentaria y partidista. Cantar es vivir, silbar es volar. Pobre del cantor de nuestros días, que no arriesga su cuerda por no arriesgar su vida y vive de la muerte y del olvido.

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03/11/2017

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Hasta hace cierto tiempo, el circo, en Catalunya, era una cosa muy seria. En los libros dedicados a los catalanes universales que regalaban las cajas de ahorros a sus clientes, junto a Miró i Casals, resplandecía incólume la figura estirada y ululante de Charlie Rivel.

Tras la muerte del maestro, en pleno apogeo del pujolato, vino a tomar el relevo Tortell Poltrona que, a pesar de su implicación en las causas solidarias de todo el mundo, no ha logrado alcanzar la fama internacional del icono de Cubelles, quien había llegado a codearse con la flor y nata del nacionalsocialismo.

Pero los fenómenos tergiversadores acaecidos a lo largo de los últimos años, que han desembocado en la estrafalaria pamema independentista que venimos soportando desde el pasado mes de septiembre, han convertido en un circo a Catalunya misma, exponiéndola, a diario, en la vitrina del orbe mediático. Un carpa grotesca, casposa y farfullera principiada por la inepta ñoñez de unos despojos políticos que causan mucha risa queriendo dar harta pena.

Hizo bien el bueno de Boadella abandonando el terruño, aquí la figura del bufón se ha fundido de manera indistinguible con la de arribistas, caudillistas y poderosos, provocando mayor hilaridad cuanto más pretenciosa es la solemnidad que pretenden imprimir a sus desarbolados devaneos institucionales y desinstitucionalizados.

Fulletó del mandat popular (8): Al cor de les tenebres

27/10/2017

Cuba

Puigdumonde se sent arrabassat, deixant-se arrossegar per les aigües d’un riu fosc i immens. De tant en tant crida el nom d’en Ploreres, però només rep per resposta unes ràfegues ventoses que li ennuvolen encara més l’enteniment. És incapaç de discernir on acaba la fortor d’excreció i on comença la seva pròpia essència com a líder.

Entre boires pudents, sent lluir la blancor europea de la seva pell al bell mig del cor de les tenebres. Sura sobre la coberta d’una formidable embarcació que remunta el riu contra corrent. Al seu costat viatja el seu admirat Degrelle, gairebé tan bon patriota i periodista com ell mateix, i tan devot i pur com en Ploreres, amb qui comparteix idèntica pulcritud i honestedat com a historiador. Unes passes més enllà, al costat del vell timó del nostramo, fent anar i venir sengles gats de nou cues, els insignes i pigats avantpassats del seu mestre i mentor, Artur Massagran, el pidolaire.

El somriure perfecte de Massagran li il·lumina el camí, riu amunt, com si davant de la proa brillés tot l’or sostret al poble durant trenta-cinc anys. Al pal més alt flamen les barres i l’estel que, rera un tel de boira, sembla esdevenir una creu gammada llampant i virolada.

A la bodega del vaixell s’amuntega la càrrega de morenos que, sota l’esquinç de les fuetades, es consolen tot cantant la vidalita. Mentre es palpa entre les cuixes, confirmant la seva falta d’atributs, somriu en recordar que, quan era un minyó, somiava que era l’amo i senyor d’una fàbrica de conguitos. Que dolça és la pàtria quan te l’ensenyen a estimar des de petitó, cantant l’himne de bon matí, a l’escola, saludant a la romana, amb quatre dits, com a bons fills de Springfield: Catalunya, tot plorant, tornarà a fer molta pena, però nosaltres nem robant i evadint totes les peles. Anem mamant! Anem mamant de la mamella grossa! Anem mamant!

De sobte, s’escolta  un esvalot que s’enlaira des del fons de la bodega. Un moreno s’ha revoltat, estira de ferm la punta del fuet i en Massagran gran cau de morros. Esclata el brogit de la rebel·lió que creix més i més, amenaçant amb prendre el timó del vaixell. Una crisi! Arriba la crisi! Allà, lluny, fa olor de formatge! Puigdumonde es llança a l’aigua, abandonant la nau a la seva sort.

– On anem Ploreres?

-Ja t’ho he dit, capsigrany, a Bèlgida! El rei Leopold ens espera! Fundarem la República Democràtica del Cocomotxo!

Fulletó del mandat popular (7): Corcó del triomf de la nit

26/10/2017

islandmoreau96-a

Anhel prem una i altra vegada el botó d’enviament, però el mòbil, amb un finíssim fil de bateria, queda suspès en el seu operatiu. S’exaspera, gruny, colpeja el mur amb la mà que havia oblidat que està trencada. Xiscla adolorida i ho continua intentant. Però, quan la pantalla s’apaga, llança un crit tan llarg i immens, que a totes les feres que encara romanen al voltant del parc les sacseja una esgarrifança.

Puigdumonde, esvaït per moments, ha intentat incorporar-se i ni tan sols ha reunit les forces suficients per rodar sobre ell mateix. Prova d’arrossegar-se. No es mou ni un centímetre, però queda tan malmès que perd la visió de les coses, va i ve entre els pols oposats i diversos de la seva inconsciència. Es troba als jardinets de la finca familiar. Al bell mig del pati: una font eterna. El seu amic Lluís canta L’estaca per confortar-lo, però la seva dona, vestida de pubilla, amb un rest d’alls al coll, el renya ofesa. Tot gira i es veu de sobte a la portada d’un patufet de Les aventures de Tintin: Tintin al país dels maulets. El títol trontolla i esdevé L’estelada misteriosa. Sent una veu deformada que li diu: Pagaula de Pugdemond.

Es veu vestit de cosmonauta, les botes li pesen, el món és un molinet de vent amb les aspes grogues i vermelles que giren i giren, però ell roman al mateix lloc. Jeu, Tintin s’allunya, Milú li orina al damunt. Obre un ull. qui li pixa la cara és un burro. La bèstia brama i, qui ara té enfront és el gran còmic Toni Alpap duent a terme, una vegada més, la seva inimitable imitació del despòtic rei espanyol, en una inacabable tournée per tots els municipis comandats pel partit. L’histrió interromp, cada pocs segons, el seu extraordinari monòleg per rossegar les medalles que duu penjades al pit, tot comprovant que són d’or pur i no de fireta.

La lluentor del metall sembla retornar-lo a la realitat. Però, el que de veritat el desvetlla és un nou sotrac. Algú l’estira dels peus i, en l’arrossegada, es va dant cops al clatell contra les pedres. Tem que el goril·la hagi tornat a apoderar-se del seu cos martiritzat. Però, quan distingeix millor la silueta, recobra un pèl l’ànim perdut:

– Ploreres, ets tu?

L’altre no respon, capficat com està en paladejar les darreres restes de farinetes que encara guarda entre els queixals.

– A on em portes, Ploreres?

– Calla, capsigrany. No veus que no tens esma. Deixa que m’encarregui, hem d’anar a l’exili, fugint d’aquesta foscor.

– I no n’hi hauria prou amb esperar que es faci de dia?

– Ferma el morrió, tros de pallús, jo sé el que em faig. Baixarem fins la Vall d’Albaida. Bèlgida en espera. Sant Ramon Nonat ens salvarà, com va guarir el poble del còlera.

A la llunyania, entre les cames d’en Porqueres, a Puigdumonde li sembla reconèixer la forma pura i estable de l’Arc de Triomf. Però una pedregada de pets que s’escapoleixen, cofois, del cul flonjo de l’arrossegador el torna a estabornir, endinsant-lo en una nit que mai s’acaba.